Casi seguro que conoces a alguien cercano que padece esta enfermedad sin ella saberlo. Quizá tú misma tengas lipedema a pesar de nunca haber oído hablar de ello.

Se trata de una degradación del tejido cutáneo por hiperplasia de la grasa en rodilla, pantorrillas y tobillo, aunque a medida que avanza también puede afectar a muslos, cadera, glúteos, y brazos. Según explica el DR. Chamosa, especialista en Cirugía Plastica y Doctor en Medicina con la calificación “Sobresaliente Cum Laude “ Presidente de la Fundacion docente de la Sociedad Española de Cirugia Plastica, Estetica y  Reconstructiva experimentado cirujano en la intervención de piernas con este problema »la compresión cada vez mayor de la grasa sobre nervios, vasos sanguíneos y canales linfáticos empeora con los años, produciendo dolor al tacto e inflamación del tejido. La sensación de pesadez puede llegar a ser tan grande, que impide andar rápido, correr o sentarse. Son personas que arrastran los pies».

 

De carácter genético, el lipedema afecta casi siempre a las mujeres.

Se calcula que las afectadas suponen entre un diez y un quince por ciento de la población femenina mundial.  Los casos en hombres son aislados, aunque también se ha dado alguno.  A pesar de afectar a tan alto número de personas, en nuestro país aún no se estudia en la universidad, por tanto es muy difícil que nuestro médico nos la diagnostique.

Esto acarrea muchas veces graves consecuencias, pues al no ser tratada como debería puede derivar en otras enfermedades más graves.

¿Cómo SABER SI TENGO LIPEDEMA?

El síntoma más característico del lipedema es la acumulación de grasa de cintura para abajo, pero sobre todo en las rodillas, pantorrillas y tobillos. A veces también se desarrolla en los brazos y glúteos. El lipedema nunca afecta a los pies, por tanto el acúmulo de grasa acaba en los tobillos, formando a veces un corte brusco  en la piel y dando forma de pliegue o bombacho a esta zona. Esta distribución de la grasa de forma desordenada hace que las piernas, no sólo engorden, sino que  vaya aumentando su deformidad. Por las noches las piernas suelen estar muy hinchadas, la afectada tiene sensación de pesadez y dolor al tacto, además de ser muy vulnerable a los golpes, apareciendo hematomas con mucha facilidad

Las mujeres que sufren lipedema en su gran mayoría no tienen ni idea de los motivos por los que ellas tienen esas piernas en forma de columna y esos acúmulos de grasa y celulitis en las extremidades inferiores que no hay forma de quitar, por mucho ejercicio que practiquen ni aunque hagan todo tipo de dietas. Algunas de estas mujeres son muy delgadas de cintura para arriba, y al perderse sus proporciones llegan a parecer dos personas distintas “pegadas”, una delgada en la parte superior del cuerpo y otra gorda en la inferior. Esta deformidad y ausencia de formas “normales” crea un complejo muy grande en la mujer que la padece, llegando a afectar de forma importante a su autoestima y a alterar su vida diaria.

El hecho de no poderse poner un vestido o una falda para ocultar sus piernas, o no poderse poner unas botas altas porque directamente no le entran, condiciona su forma de vestir e incluso le lleva a rechazar trabajos que requieren un uniforme incompatible con su cuerpo. También afecta a sus relaciones personales, puesto que esta falta de autoestima y la tremenda inseguridad que le confiere, hace que rechace invitaciones a fiestas o cualquier evento que requiera cierta vestimenta con la que no poder ocultar sus piernas, e incluso alejarse de la posibilidad de relaciones más intimas por miedo a causar rechazo y no querer que vean sus extremidades inferiores.

El verano es un auténtico suplicio para ellas. El calor que se pasa no es sólo por no poderse poner un vestidito, sino que por miedo a que la miren y se burlen o murmullen no puede ni pensar ponerse en traje de baño. Muchas mujeres afectadas de lipedema no pisan una playa ni una piscina en su vida, teniendo que inventar excusas absurdas constantemente a sus amigos para eludir tal situación.

A esto se suma la hinchazón de las piernas por el calor, mucha pesadez en los miembros inferiores, incluso dolor. Todo ello impide que no duerma bien, lo que agrava aún más la situación.

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La mujer que tiene lipedema sin saberlo, normalmente se siente culpable, ya que los médicos consultados o las personas de su entorno le suelen decir que si tiene las piernas gordas es por sus malos hábitos, falta de ejercicio y por comer demasiado, con lo que sienten que son demasiado vagas y no tienen voluntad. Sin embargo, nada de esto es así. El lipedema se hereda por genética y se desarrolla con los cambios hormonales, bien en la adolescencia con el comienzo de la menstruación, bien con la maternidad o con la menopausia. Es en estas circunstancias cuando las piernas sufren un empeoramiento significativo, perdiendo aun más su forma de pierna normal. Aumentan los acúmulos de grasa en forma de bolas duras, la celulitis, la retención de líquidos, la hinchazón, la mala circulación…Esto no se puede evitar haciendo ejercicio ni dieta, porque no se trata de una gordura normal. El lipedema es una grasa mala diferente a la normal, por eso duele y no responde a regímenes ni gimnasia alguna, y es llamada también enfermedad de la grasa dolorosa.

¿Qué HACER SI ME IDENTIFICO CON ESTOS SINTOMAS?

El lipedema se erradica mediante cirujía. Consiste en una liposucción especial en la que se extrae la grasa mala devolviendo a la pierna una forma delgada y bonita, siempre y cuando no se haya alcanzado un estado de evolución muy avanzado , en cuyo caso todo es mucho más complicado.

Hasta hace poco sólo un cirujano en España – el Dr Miguel Chamosa de Madrid- estaba especializado en la liposucción de rodilla, pantorrilla y tobillo. El DR. Chamosa lleva 35 años realizando esta intervención, e investigando sobre ella constantemente. No en vano es un médico muy reconocidoa nivel internacional, invitado constantemente a dar conferencias y participar de ponente en europa y estados unidos, además de tener muchas publicaciones en medios científicos en su haber, así como varios premios en reconocimiento a su labor.

En aquel tiempo ningún cirujano español se atrevía a operar de rodilla para abajo por ser una zona muy delicada y tener desconocimiento sobre ello. Por eso muchas afectadas, al preguntar al médico de turno si podría hacerse una liposucción en esa zona, siempre recibían la misma respuesta : ”Esa forma de la pierna es por constitución y no se puede operar”. Sin embargo, empieza a haber en nuestro país difusión del, y cada vez son más los profesionales de la salud que van conociendo este síndrome

Una vez extraída esa grasa mala ya no volverá a aparecer, puesto que los adipocitos han sido eliminados. La paciente puede volver a engordar, sin embargo, sus piernas nunca volverán a ser como antes y recuperará su autoestima y la calidad de vida deseada por todos.

Para cualquier pregunta o información sobre el tema escríbenos a….. (SE podría poner un link a un correo que me llegara a mi? Yo sufrí esta enfermedad , con el medico chamosa que me operó y me gustaría contestar si escriben)